Archivo de Octubre de 2008

Patente de corso

Miércoles, 29 de Octubre de 2008

Que la convivencia es complicada, no lo voy a poner en duda. Si ya lo es en el ámbito familiar, ¡cómo no lo va a ser en el ámbito social!. La convivencia tiene unas reglas tácitas, no escritas, que se adquieren a lo largo de la vida como un aprendizaje más. Sucede, como en todos los procesos de aprendizaje, que hay alumnos más dotados y otros que lo son menos. También ocurre que dentro de los menos dotados, los hay voluntaristas que se esfuerzan en escurrir al máximo su limitada capacidad de aprendizaje, y, a contrario sensu, están aquellos perfectamente dotados que se niegan a aprender o a poner en práctica sus conocimientos. A estos últimos, precisamente, es a los que quiero referirme.

Este grupo de individuos parece que tiene como única misión en la vida destrozar la convivencia. Los podemos ver en la política - el fallecido Jesús Gil sería el paradigma-, en los debates de la telebasura, en la reunión de vecinos, en la cola del cajero… Desafortunadamente, abundan.

Si la convivencia está hecha de pequeñas renuncias, estos individuos no renuncian  nunca a nada. Ellos tiene el derecho a decir siempre lo que quieren en el momento en que quieren, mientras que tú, en aras a mantener la convivencia, renuncias o pospones a decir o hacer cosas para no tensionar más las situaciones. Tienen o se toman la “patente de corso”.

Cuando te hablan, te ignoran como persona. Gritan, en vez de argumentar. Te señalan como si en lugar de una mano tuvieran una pistola. En vez de palabras, escupen balas.

Es verdad que el dicho cuenta que “dos no riñen si uno no quiere”, pero, ¡caramba!, siempre son los mismos los que callan y los mismos los que gritan. En esto, como en otros aspectos de la vida, hay que reclamar la igualdad. No hay más remedio; tendremos que quitarles la patente.

Asaltos telefónicos

Lunes, 27 de Octubre de 2008

Se habla mucho de la inseguridad que padecemos en las calles, de que en cualquier momento podemos ser víctimas de un asalto y correr serio peligro en nuestra integridad. Es verdad, eso está ahí, es una realidad y no hay por qué negarlo. Las administraciones públicas, tanto la estatal, como las autonómicas y locales, hacen esfuerzos permanentes, no siempre bien coordinados, a fin de que los ciudadanos nos sintamos más seguros.

Hay otro tipo de asalto del que no se habla tanto y que padecemos diariamente. Me refiero al asalto telefónico. Es un auténtico atentado a nuestra intimidad. Este asalto se puede producir en la tranquilidad de tu hogar, paseando por el campo, en un atasco, al intentar dormir a un niño, cuando estás en la ducha… No conoce horas, ni días. Igual te asaltan por el día que por la noche, en martes o en domingo. El asalto telefónico siempre se consuma.

El asaltante perpetra su delito utilizando el teléfono. Te llama -te asalta- cuando menos te los esperas. En la mayoría de los casos, como hacen los delincuentes habituales, esconden su rostro y te hacen la llamada con un número oculto. Los asaltantes son camaleónicos en su identidad, igual se disfrazan de compañía de seguros, que de operador de televisión por satélite, que de encuestador sobre nuestra vida sexual y afectiva, que visten un uniforme oficial del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La pregunta que me hago es ¿cómo saben que existo? si mi número de teléfono no aperece en la guía porque así se lo hice constar a mi operador telefónico. Además, como soy escrupuloso y prevenido, intento ponerme “rejas” para que no me asalten telefónicamente. Así, cuando en un formulario de cualquier tipo me obligan a poner datos personales o mi teléfono, siempre hago constar que sólo doy esos datos a los efectos exclusivos del formulario. Me niego a que mis datos sean vendidos y utilizados por cualquier asaltante telefónico de turno. Está claro que las “rejas” que me pongo son de goma; las rompen todos los días.

¿Nos podemos defender?. No, nos deben defender. Nuestra defensa ante estos asaltos telefónicos la deben ejercer dos entidades que tienen esa responsabilidad. Me refiero a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) y a la Agencia de Protección de Datos (AGPD). Está claro que deben dedicarse a otras cosas, la CMT a ponerle el mantel a las operadoras telefónicas para que nos coman más y mejor, y la AGPD… ¡Ah!, igual la AGPD ni existe.

El problema principal del asalto telefónico es que está empezando a ser aceptado socialmente como algo normal. El asalto ya lo practica la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los jefes, tu dentista… “Y digo yo, si me has visto hace una hora, ¿por qué me llamas para este asunto que puede esperar perfectamente hasta que nos volvamos a ver mañana?”.

Han aparecido variantes del asalto, está la variante SMS o la SPAM. Tengo un amigo que el hecho gratificante de cobrar la nómina se le ha convertido en una pesadilla. Su banco le envía un SMS a las 3 de la madrugada para informarle del ingreso.

En fin, es que hay días en que uno mataría al teléfono.

Lástima de país

Sábado, 25 de Octubre de 2008

Durante casi un mes hemos estado recorriendo la República Argentina. De Norte a Sur, de Este a Oeste. No sólo hay que viajar a Argentina, hay que saborearla y vivirla con intensidad.

Argentina no es sólo un país, Argentina es mucho más: Argentina es un continente. Sorpenden sus climas tan variados, su extensión, sus enormes distancias, su riqueza potencial, su belleza, su flora y fauna, sus reservas de agua dulce, sus gentes y la manera que tienen de entender la vida.

 

Dicho esto podría pensarse que es un país que se aproximaría a un paraíso. Pues sí, podría; pero no lo es. Es incomprensible que, con las riquezas naturales que el país tiene en materias primas, no sea una primera potencia mundial. Entonces, ¿qué es lo que sucede?. Pues algo sencillo y común al continente suramericano: la enorme corrupción de su clase política. En la lista de países menos corruptos, Argentina ocupa el lugar 98. Hasta Tanzania, Gabón o Marruecos le superan en “honestidad” de sus políticos.

La corrupta clase política que ha padecido Argentina a lo largo de su historia se ha constituido en el peor cáncer del pueblo argentino. Personajes variopintos, como Perón y su corte de esposas (Eva o Isabelita), o siniestros, como Videla y López Rega, o incalificables, como Menem y el matrimonio Néstor y Cristina Kirchner, han matado la Argentina y los sueños de los argentinos.

Es una clase política insaciable. En nuestros días por allí ya estaban intentando subir un 30% los impuestos al campo porque necesitaban “cash” y se las tuvieron que ver gordas. Todo el campo unido, agricultores y ganaderos juntos, plantó cara al gobierno y éste tuvo que enmendar la plana. Pero es igual, “si falla el Plan A, tenemos el Plan B”, y ahora han “nacionalizado” los planes de pensiones privados. Vaya eufemismo para decir que la clase política argentina vuelve a la carga para saquear, una vez más, las arcas públicas. Estamos ante un nuevo “Corralito”.

Un dato reseñable. Fue en fin de semana cuando estuvimos en la población de El Calafate (allí cerca está la maravilla del glaciar Perito Moreno). En El Calafate tiene su residencia de descanso la presidenta actual Cristina Fernández. Pues bien, para pasar allí un simple fin de semana, se desplazó con tres aviones reactores grandes todos ellos rotulados con “Presidencia de la República Argentina”. Los pudimos ver en el aeropuerto, que por cierto es privado y lo explota “London Supply”. ¿Quién paga todo esto?: Pues los de siempre, los pobres ciudadanos argentinos.

Otro dato. El Calafate es un municipio en expansión incontrolada en razón del turismo de la zona (Parque Nacional de Los Glaciares). Todas sus calles, salvo las del centro de la ciudad que están asfaltadas, son de tierra -allá dicen ripio-. Hay una calle de los exteriores que se salva, que está perfectamente y modélicamente asfaltada; es la calle donde se encuentra un exclusivo hotel de lujo propiedad de los esposos Kirchner. Y  nos volvemos a preguntar ¿Quién paga todo esto?. Y nos volvemos a contestar: Pues los de siempre, los pobres ciudadanos argentinos.

El futuro de la Argentina está en su gente. Ésa es, por encima de todas, su mayor riqueza. Un país como éste, no puede morir de melacolía ni de resignación. Que nunca más se oiga la frase fatalista que te comentan muchos argentinos: “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires” .

Comenzamos…

Viernes, 24 de Octubre de 2008

Pues sí… comenzamos.

En el incio de las cosas, ya sea un proyecto, un viaje o un blog como éste, hay que decirles a quienes van a participar en él en qué va a consistir, qué hitos o etapas pasaremos, qué destino es el que nos espera y queremos alcanzar…

¿Qué pretende este blog, el blog de “La Pinaeta”?. Pues algo muy sencillo, mirar la vida y reflexionar sobre los acontecimientos desde mi “observatorio” privilegiado: un banco del parque. En el parque hay días que reina la tranquilidad y la naturaleza, el sonido del agua y la risa de los niños, la brisa y el sol. Pero también hay otros días en los que reina el ruido y el desastre, el rugido de un motor y el grito desgarrado, el vendaval y la tormenta. Mi parque es la vida en sí.

Mi observatorio del parque

Mi observatorio del parque

Desde mi banco del parque observo la vida y reflexiono sobre ella. Simplemente te invito a sentarte en mi banco del parque y compartir comentarios y pensamientos. ¿Te parece?. Si es así podrás ver que, cuando florecen las tipuanas, sobre mi banco del parque llueve oro.